Los nombres actuales más generalizados derivan del
latín vulgar catus, palabra que aludía especialmente a los gatos salvajes en contraposición a los gatos domésticos que, en latín, eran llamados
felis.
Hay
docenas de razas, algunas
sin pelo o incluso
sin cola, como resultado de mutaciones genéticas, y existen en una amplia variedad de colores. Son
depredadores por naturaleza, siendo sus posibles presas más de cien
especies diferentes de animales para alimentarse. También son animales que pueden asimilar algunos conceptos, y ciertos ejemplares pueden ser entrenados para manipular mecanismos simples.
Se comunican con gemidos, gruñidos y alrededor de un centenar de diferentes vocalizaciones,
2 además del lenguaje corporal.